El distanciamiento social digital, más allá de la pandemia

Si hubo algo que la actual emergencia sanitaria puso de manifiesto son las enormes distancias relativas que existen dentro de nuestra sociedad con respecto al acceso a bienes y servicios digitales, así como la capacidad para utilizarlos y la inserción en empleos donde estos medios son esenciales. 

El Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) se convirtió en una medida y un rasero evidente y a veces brutal de la digitalización de la sociedad, al tiempo que puso en evidencia lo que muchos ya observaban, el hecho de que en un mundo mediado por tecnologías amplios sectores de nuestra ciudadanía quedan por fuera.

En el ámbito de la educación este fenómeno delimita el contorno de un problema: el de conservar en el proceso educativo a aquellos estudiantes que no tienen modo de seguir en carrera sin una adecuada incorporación a la era digital, tanto en el sentido del acceso a los equipos, como a la comunicación, al conocimiento y a los contextos habilitadores. La falta de desarrollo en ese área enfrentó a no pocos docentes y directivos a una nueva y extraña realidad, donde de la noche a la mañana tomaron conciencia de cuán lejos se estaba, cuán poco se había hecho y de cuánto no se sabía en relación a la educación no presencial. Es en este marco donde comienzan a conjugarse algunas respuestas desde los organismos del Estado que buscan paliar desde varios frentes algunos de estos aspectos.

Un ejemplo de ello son las iniciativas impulsadas para combatir estos déficits desde una mirada puesta en la conectividad, entre ellas las del ENACOM. Este organismo aprobó en junio pasado un conjunto de medidas para llevar Internet y servicios TIC a toda la Argentina, apuntando a una inversión total de 3.800 millones de pesos y con foco en los sectores más vulnerables. Dentro de estas medidas podemos enumerar el programa para movilizar 1000 millones de pesos en el “Desarrollo De Infraestructura Para Internet destinado a Villas Y Asentamientos”, en sintonía con el «Programa De Acceso A Servicios TIC a Poblaciones De Zonas Adversas Y Desatendidas Para El Despliegue De Redes» y el “Programa De Acceso A Internet Para Instituciones Públicas». Ya en agosto se aprobaron también el “Programa de Aumento de Capacidad de la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO)”, al cual se destinaron cerca de 3 mil millones de pesos y que conecta a más de 1.300 localidades de todo el país a través de más de 33 mil kilómetros de fibra. Dinamizando los citados programas entre otros, el día 15 de agosto el citado organismo hizo entrega de 500 tarjetas de telefonía móvil y 50 tablets a la Parroquia Cristo Obrero del Barrio Mugica (ex Villa 31); del mismo modo, el 19 del mismo mes entregó 2.900 tarjetas de telefonía celular a dispositivos con modalidad residencial de la red de SEDRONAR con el fin de garantizar conectividad con sus familias a las personas que se encuentran realizando un tratamiento («ENACOM Noticias», 2020).

Desde otra mirada se buscó también atacar la falta de infraestructura de educación virtual dotando a las escuelas de la posibilidad de administrar aulas virtuales, de las que hasta ese momento carecían. En ese sentido existieron iniciativas como “Mi Escuela”, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, o “Escuela Digital Mendoza”, de la gobernación de la provincia homónima, así como iniciativas de distintas provincias para generar actividades y materiales tanto en la web como en cuadernillos impresos. Recién en agosto se presenta “El Plan Federal Juana Manso: que abarca conectividad, equipamiento, una propuesta de formación y capacitación docente y una plataforma federal educativa de navegación gratuita, segura y soberana para el sistema educativo de la Argentina”. La plataforma consiste en aulas virtuales, un repositorio federal de contenidos educativos abiertos y un módulo de seguimiento e investigación a partir de la producción de datos abiertos («Mi Escuela», 2020; «Escuela digital Mendoza», 2020; «Plan Federal Juana Manso», 2020).

Estas medidas persiguen el objetivo de comenzar a combatir algunos de los déficit que presentan dos de las dimensiones del problema: la conectividad y las plataformas de educación virtual. Pero más allá de lo loable de estos esfuerzos presupuestarios, es evidente también que la complejidad de la cuestión requiere un abordaje coordinado dentro de un plan nacional que integre todas las aristas técnicas, sociales y educativas que derivan de un cambio en las formas globales de producir y también de aprender. En un país donde se repartieron más de 5 millones de netbooks en el “Programa Conectar Igualdad”, ya hemos podido evaluar que los equipos por sí solos no logran resolver la integración de los alumnos, los docentes y sus familias a un mundo mediado por tecnologías, y que en ese sentido el ASPO propuso una aceleración a esa dinámica que pocos habían imaginado o previsto. El distanciamiento social resultó ser también digital, y algunos quedaron demasiado lejos.

Lic. Fernando Andonegui

Referencias

ENACOM Noticias. (2020). Recuperado 25 agosto 2020, desde https://www.enacom.gob.ar/noticias

Mi Escuela. (2020).Recuperado 25 agosto 2020, desde https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/miescuela

Escuela digital Mendoza. (2020). Mendoza.edu.ar. Recuperado 25 agosto 2020, a partir de http://www.mendoza.edu.ar/actividades-escuela-digital-mendoza/Plan Federal Juana Manso. (2020). Recursos.juanamanso.edu.ar. Recuperado 25 agosto 2020, a partir de https://recursos.juanamanso.edu.ar/acercade