Sistemas ágiles aplicados al aprendizaje

Fomentar la colaboración en el aula es vital a la hora de preparar a los estudiantes para el desafío de su futuro profesional. Por ese motivo, durante el 2022, Greta Sandler, learning innovation leader y docente de Primary en Belgrano Day School, Google Certified Trainer y Community Leader y Certified Educator en ISTE – Sociedad internacional para la tecnología en educación-, incorporó un prototipo para implementar las metodologías ágiles, muy usadas en el ámbito empresarial y de software, en el trabajo en grupo de sus alumnos de 6° grado. 

El desarrollo de una mentalidad ágil permite a los estudiantes apropiarse de su aprendizaje mientras desarrollan habilidades socioemocionales y de pensamiento crítico. Este marco se puede utilizar con cualquier proyecto en grupo, ya sea que los alumnos quieran crear una campaña para generar conciencia sobre un problema social importante, participar en la narración digital, investigar sobre la revolución industrial o construir un bot.

Así se implementó la metodología ágil en el Belgrano Day School

Dentro de las variadas opciones para aplicar estas metodologías al ámbito escolar, el agrupamiento basado en habilidades constituía un ajuste perfecto, ya que requiere que los estudiantes sean conscientes de sus habilidades y rasgos de personalidad, lo que libera el camino para el trabajo socioemocional. 

Primer paso: lograr acuerdos 

Antes de involucrarse en el proyecto, es esencial realizar acuerdos entre los miembros del equipo, para construir relaciones de confianza. Para ello, se les pidió que comenzaran con la Definición de Diversión (DoF, por sus siglas en inglés). Es decir, cada equipo definió sus necesidades para disfrutar mientras aprendía y trabajaba; como por ejemplo, compartir ideas creativas, escucharse y respetarse mutuamente. Este tipo de acciones genera un entorno de aprendizaje más seguro y ayuda a desarrollar equipos más sólidos. 

Los estudiantes también debieron acordar su Definición de Listo (DoD), un acuerdo sobre cómo cada miembro sabrá que su trabajo está completo y listo para entregar. Puede ser cuando se ha cargado una copia limpia de un informe, cuando todos los integrantes han chequeado el trabajo o después de presentar el producto final.

Antes de comenzar su proyecto, también debían decidir sobre su producto final, a partir de definir sus objetivos de aprendizaje (llamados “Stories”) y los “Criterios de celebración”. Esto genera que los alumnos sean responsables de su proceso de aprendizaje y del cumplimiento de los objetivos. Esta información fue sumamente valiosa y quedó registrada en un documento compartido, denominado Flap.

Sprint: una manera de registrar el progreso de aprendizaje 

Con los acuerdos de equipo listos, los estudiantes comenzaron a planificar cómo alcanzar los objetivos de aprendizaje. Para ello, crearon una lista de tareas a completar, siempre teniendo en cuenta las “Stories” y los Criterios de Celebración. A medida que realizan las diferentes actividades, mueven los elementos de la lista de tareas pendientes a los espacios de «ocupado» (Busy) o «terminado» (Done) en el Flap.

Una vez finalizado el proyecto y presentado en el aula, los equipos debieron reflexionar sobre su desempeño, como grupo y a nivel personal.  Este procedimiento generó una retroalimentación entre los compañeros muy positiva para el aprendizaje, ya que involucró a los estudiantes en discusiones significativas.

A medida que se sientan más cómodos con esta metodología, los alumnos podrán desarrollar las destrezas y habilidades de contenido que necesitan para la vida. Quizás tome algún tiempo que los estudiantes se sientan habituados a su uso, pero una vez que ocurre, tiene un impacto muy positivo en las aulas.

Para saber más

En el mundo, hay líderes educativos que aplican esta metodología y comparten su experiencia y conocimiento. Algunos de ellos son: Willy Wijnands, fundador de EduScrum; Jessica Cavallaro de The Agile Mind; Hannah Siddiquee de Agile in Education USA y John Miller de Agile Classroom