Nueva Educación junto al Belgrano Day School desarrollaron BENTEVEO, una app que usa inteligencia artificial para evaluar la fluidez lectora. Jimena Vasta, líder del proyecto, presenta esta iniciativa y los interrogantes que el uso de la IA plantea para el futuro de la educación.
El uso de softwares cuyos algoritmos aprendan del usuario ya no pertenecen al mundo de la ciencia ficción: Facebook sabe a la perfección qué nos interesa, Netflix nos recomienda la próxima serie de acuerdo a nuestras elecciones previas, Google nos sugiere qué escribir en un mail. Aunque no reparemos en ello, la Inteligencia Artificial (IA) ha invadido muchos aspectos de nuestra cotidianeidad. Sin embargo, su aplicación al universo educativo, especialmente al ámbito escolar, parece rebotar todavía contra prejuicios y falta de perspectiva.
Impulsados por esta idea, Nueva Educación y Belgrano Day School han desarrollado BENTEVEO, una aplicación que utiliza Inteligencia Artificial para la evaluación de la fluidez lectora en 1º, 2º y 3º grado de la escuela primaria. El proyecto ha entrado en fase de prueba a través de una convocatoria que ya tiene destinada una comunidad de prueba interna y ahora se ha abierto a otras 20 familias cuyos hijos se encuentren cursando 2º o 3º grado en escuelas del área metropolitana de Buenos Aires.
La aplicación presenta una interfaz simple que invita al niño a grabarse leyendo y luego a escucharse. Lo novedoso es que utiliza una combinación de servicios de IA de Google Cloud que hace posible procesar toda la información en tiempo real y en la nube. De esta manera, se logra cuantificar la fluidez lectora. El niño interactúa de un modo lúdico, sin sentir “que le están tomando prueba” y, a su vez, el docente tiene un acceso diferente, en el que puede ver las estadísticas de uso y el desempeño de cada alumno.
Aunque el proyecto abarca un universo acotado y se encuentra en su etapa inicial de desarrollo, mientras se vislumbran los próximos pasos, aparecen algunas preguntas:
¿Será el fin de los exámenes?
A medida que el relevamiento y procesamiento de datos se acreciente de la mano de Big Data en las plataformas y aplicaciones, el conocimiento del proceso de aprendizaje de cada individuo será cada vez más refinado, personalizado y fusionado a la experiencia misma, de modo que aprendizaje y evaluación se integrarán en el mismo acto. Tal es el caso de esta aplicación de lectura, en la que el niño se graba leyendo en una experiencia lúdica y el docente, a su vez, puede evaluar en cualquier momento su desempeño sin que el alumno se sienta en situación de examen. ¿Qué pasará cuando el volumen de datos permita calcular rendimientos promedio para poblaciones seleccionadas, establecer tendencias, determinar errores típicos? ¿Qué nos espera cuando nuestro conocimiento del desempeño se vea superado en precisión por el procesamiento de softwares inteligentes? ¿Qué haremos cuando esos datos permitan customizar trayectorias?
¿Será el fin de los maestros?
Si bien la mediación humana para la apropiación cultural está fuera de debate, el desarrollo de herramientas como ésta permitirá delegar en ellas buena parte de las tareas que ahora ocupan a los maestros.
Como no esperamos super-maestros con capa, podemos imaginar que su rol se traslade a equipos interdisciplinarios, en los que se distribuyan las responsabilidades sobre el diseño de experiencias de aprendizaje, pues ya son imprescindibles los conocimientos disciplinares y pedagógicos, y también aquellos vinculados a tecnología, data science e inteligencia artificial. ¿Quién será responsable de decidir qué sistemas de tutoría inteligente o qué softwares usar en cada situación? ¿Quién será capaz de valorar los riesgos y prever medidas de seguridad informática? La complejidad de lo que empezamos a transitar lo avisa: el maestro “con su librito”, solitario y sobrecargado, por supuesto que no va a existir más.
¿Será el fin de la escuela?
El concepto de hiperaula nos hace pensar si la escuela se convertirá en una especie de nodo o “hub” habitado por aprendices noveles y expertos, personas con distintos niveles de dominio en determinados conocimientos, interactuando, pero con unos límites muy difusos respecto de “dónde” tenga lugar el aprendizaje. ¿Se borrarán tanto las líneas entre la presencialidad y la virtualidad que no podremos separarlos? ¿Será que el aprendizaje más bien ocurrirá allí donde mi conciencia de ser aprendiente se encuentre comprometida, sin importar de qué tipo de espacio se trate?
El equipo de Nueva Educación abre la convocatoria a través de este proyecto a quienes se encuentren interesados en aventurarse en la tarea de dar respuesta a estas preguntas.
Más información sobre el proyecto: https://bit.ly/2ZvMfhj

