Nuestro aporte a la transformación educativa

Desde principios de los años ‘60, gracias a su trabajo como docente y decano de la Universidad de Buenos Aires y como miembro N° 17 de la carrera de investigador del Conicet, el doctor Alberto Taquini (h) comenzó a pensar en cómo dar soluciones a los problemas que observaba que enfrentaba la universidad argentina. Especialmente, se centró en el conflicto que se generaba entre la necesidad de desarrollar investigación científica dentro de las universidades, mientras estas se convertían en instituciones masivas debido a la creciente matrícula luego que se definiera el ingreso irrestricto, generando una tensión entre la universidad de los saberes (abocada a la investigación) y la  universidad para la enseñanza (abocada a la docencia). Su labor en la educación superior impulsó la creación de 16 universidades nacionales entre 1971 y 1975, llevando de 9 a 25 el total de instituciones.

Al mismo tiempo, desde la aparición en los 70’ de la innovadora universidad a distancia Open University en el Reino Unido, la educación a distancia comenzó a ser un tema central en la perspectiva transformadora de Alberto Taquini, siendo una época en la cual aún no se contaba con internet.

Años después, con su incorporación como director del colegio Belgrano Day School en 1998, Taquini tomó el desafío de trabajar en la formación de niños y adolescentes, pensando e investigando sobre qué graduado del sistema de educación media se necesitaba al comienzo del nuevo milenio y cuáles podrían llegar a ser los múltiples caminos para continuar sus estudios superiores. 

Con la irrupción de internet y las posibilidades que comenzaban a brindar los nuevos avances tecnológicos, su línea de pensamiento hizo un giro copernicano, dejando ya de dedicarse a la creación o fortalecimiento de las instituciones, para pasar a focalizarse en descubrir qué necesita el estudiante para formarse como un aprendiz permanente dominando la lógica del pensamiento científico. Teniendo en cuenta que las instituciones no podrían contemplar la diversidad de necesidades individuales, comenzó a pensar en un sistema más versátil de acreditación de saberes que contemple la educación no formal, de modo de facilitar que las personas puedan aprender y desarrollarse a través de distintas instancias formativas. Ideas que plasmó y difundió en diversos medios de comunicación. 

Mirándolo desde el presente, todo lo realizado hasta aquí, fueron aportes que contribuyeron a transformar el sistema educativo existente, es decir, de algún modo, permitieron “mejorar el tranvía”, en lugar de construir otro medio de transporte más moderno. Sin embargo, a lo largo de estos 60 años de trabajo, Alberto Taquini fue testigo de cómo los cambios científico-tecnológicos fueron transformando nuestra sociedad y nos abrieron un sinnúmero de nuevas potencialidades para introducir formas de aprendizaje totalmente innovadoras y diferentes a las que venimos utilizando desde hace 200 años en la educación tradicional.

Es por ello que  estamos convencidos que, como sociedad, ya estamos en condiciones de patear el tablero, proponiendo un cambio radical en nuestra forma de enseñar y aprender. Cambio que comprenderá de forma cada vez más creciente, nuevos caminos no formales que puedan ser complementarios o sustitutivos del modelo actual e, inclusive, nos permitan articularlos con otras metodologías completamente disruptivas que puedan aparecer de forma imprevisible. De esta manera, podremos no solo dejar atrás el enfoque centrado en las instituciones, e inclusive en el tipo de graduado esperado, sino más bien pensar en sujetos de trayectorias formativas más diversas, que puedan obtener múltiples certificaciones que acrediten sus logros y que les permita desenvolverse libremente en un mundo en constante cambio y proyección.

Mientras seguimos desarrollando todas estas propuestas innovadoras, los invitamos a conocer el trabajo que hemos realizado para transformar el sistema educativo de los años ‘60 a hoy.